NO ES CUESTIÓN DE TIEMPO (o,sí)
Una semana, siete días, no sé cuantas horas con sus minutos, tampoco conté los segundos por que me desangré en cada uno, como para perder más el tiempo, (con lo que se tarda en recoger tus entrañas del suelo y procurar que no se note)cuando hay tan poco y yo aquí, sabiéndolo, dejándolo deliberadamente pasar, y teniendo tanto y tan mágico por hacer… Pero lo que decía sí, que en apenas siete días parece mentira que se pueda morir, matarte o suicidarte y se alcance a resucitar meses, que digo meses, años, tan sólo cambiando el chip y desnudándote de la cruz de mártir, de- ¡Ay, pobrecita yo!(como odio esa expresión)- tatuada a la espalda y sintiendo su peso como si fuera acero. Definitivamente nunca me pegó ese papel, por eso me rebelo, por eso, pateo el suelo, me desgarré el corazón a jirones. Porté espada dando mandobles tan poco certeros como que la estocada me traspasó a mi misma y después, silencio, a ver si luchando sin hacer ruido tenía más éxito. Olvidé que este sólo se puede aprehender para uno mismo, nunca si es para de alguna forma controlar al resto… Jamás pensé que la no acción, la rendición y respeto total por otros/as, pisándome la voz, el sentimiento a uno mismo, devolvería algún tipo de paz, de magia anhelada. Los dolores no cambian (ya nos gustaría) pero se ven de otra forma. Definitivamente saben distinto.
He vuelto a ponerme el cerebro que guardaba como recuerdo en una cajita de cristal, las gafas de estrellas para verlo desde otro prisma( el mío) y vuelvo cada día a ducharme bajo el chorro de mis chispitas mágicas y, ahora, soy más otra, más yo que no me era habitada por una visión tan patética y aburridamente humana que ya no (me) soportaba, por eso y por mi, abrí la ventana a la invasora, la despedí dándole las gracias por lo aprendido y la invité a no volver. Ya lo sabía, pero está claro que no hay dolor mayor que ser quien no eres y reaccionar como crees que de ti (que ya no eres tú) se pretende, total para lo que sirve, (para nada), para algo sí, para perderte. Y así, deshabitada de mi misma que no me era volvemos a las arenas del desierto, coronado de la pirámide donde comenzó todo (y se quedó pendiente el resto) y, SER (me).
Aún tengo las uñas rasgadas de escarbar el infierno…
2007/06/15
H de L
Eres la más fiel embustera,
Ahora que por fin me deja esto entrar...aprovecho.
Ayer encontré un ángel de la guarda- digo de la guarda por que portaba el cofre de todos mis secretos-. Estaba extenuado en el jardín, tumbado de medio lado, las alas arrugadas contra la tierra todavía húmeda de las últimas tormentas de llanto y la mirada perdida en una hilera de hormigas que ordenadamente, recogían pequeñas hojas caídas que iban introduciendo en su agujero. En sus retinas aún se intuía el fulgor de las antiguas estrellas, esas que al mirarlas te hacen un guiño que intuyes como un sí, que estás en el camino adecuado, o, forman una flecha, como en los dibujos animados, para indicarte cual es tu sendero cuando erraste el paso. Como donde hay luz hay vida, recogí al pequeño e indefenso angelito-sin saber que en parte me salvaba a mi misma- y lo introduje en el bolsillo de la camisa de leñador-aquella vieja de cuadros rojos que yo terminé apropiándome con la excusa de que te quedaba corta- cerca del corazón. No sé si fueron nuestros latidos al unísono o realmente tenía un tamborilero practicando en el pecho, pero un gran calor consumió antiguas heridas y llenó al angelito de calidez, hasta el punto que me renació aquel sol, que tantos años estuvo conmigo, en el pecho.